Los años no pasan en vano
Es increíble la cantidad de cosas que uno va a cumulando durante los años. Recuerdo cuando hace ya casi 6 años me vine a vivir a la capital desde Viña del Mar (buuuu), me acompañaron F y mi hermano que puso el auto para traer todos los bolsos con mi ropa y eso sería todo.
En ese momento todas mis posesiones eran un par de pilchas, un pequeño estuche de maquillaje, mi celular con su cargador, un juego de toallas, el notebook, mi jarrito para el café y una hermosa cachorra llamada Atia.
Pero con el correr de los años y a pesar de mi filosofía del desprendimiento y del no-acumular parece que es inevitable llenarse de muebles, cajitas, accesorios y artículos varios que nunca te decides a botar o regalar.


















