On fire!
Desde que Roberto desapareció de mi vida anduve perdida, pasando de mano en mano sin encontrar quien tomara su lugar, dejando que me tocaran, me masajearan y me pusieran cremas o aceites para ver si alguien me trataba con él sabía hacerlo. Incluso llegué a hacerlo con una mujer a pesar de mi aferrada creencia de que yo solo tengo química con los hombres, pero todo terminaba siempre en lo mismo: conmigo decepcionada, sintiendome culpable por serle infiel a Roberto (aunque fue él quien me abandonó sin previo aviso) y preguntandome si alguna vez encontraría a alguien como él de nuevo.
Ayer, gracias a la recomendación de mi amiga Wilma lo encontré: se llama Julio y sus manos son igual o tanto más mágicas que las de Roberto. Se demoró en mí al principio para conocerme bien y saber lo que yo quería, contrario a los otros, que solo les importaba terminar y recibir su pago. Me hizo preguntas, me escuchó, me dió consejos y cuando yo ya estaba totalmente entregada me hizo el tinte y el corte perfectos. Estoy tan felíz que quiero gritarlo a los cuatro vientos: TENGO NUEVO PELUQUERO!!